El Rey Egipcio Casi No Vistió de Rojo
¿Recuerdas el verano de 2017? El Liverpool estaba vibrante, pero también un poco inquieto. Jürgen Klopp llevaba dos años en Anfield, y el equipo jugaba un fútbol emocionante, pero aún carecía de esa ventaja consistente y clínica. Los rumores en Melwood eran sobre quién sería el próximo gran fichaje ofensivo. Y según Gab Marcotti, un nombre que ahora asociamos con la grandeza ni siquiera estaba en la lista principal de Klopp. Así es, Mohamed Salah, el hombre que rompería récords y entregaría trofeos, fue inicialmente difícil de vender.
Klopp, reveló Marcotti en *The Gab and Juls Show*, tenía sus ojos puestos en Julian Brandt, entonces un prometedor extremo del Bayer Leverkusen. Brandt era más joven, un perfil diferente, quizás más alineado con el molde tradicional de "jugador de Klopp": alta tasa de trabajo, buena presión. Salah, mientras tanto, venía de una temporada estelar en la Roma, donde anotó 19 goles y 15 asistencias en todas las competiciones. Pero el recuerdo de su decepcionante paso por el Chelsea, donde solo logró dos goles en 19 apariciones, persistía para algunos. El departamento de scouting, sin embargo, fue implacable. Vieron algo que otros no, compilando montones de datos, análisis de video y métricas de rendimiento que pintaban una imagen convincente de la evolución de Salah.
Los Datos No Mienten
Esto no fue solo una corazonada; fue una inmersión profunda en métricas avanzadas. El equipo de análisis del Liverpool, liderado por Michael Edwards, presionó mucho. Mostraron cómo los números subyacentes de Salah en la Roma eran de élite, no solo en goles y asistencias, sino en toques en el área, conducciones progresivas y goles esperados (xG). Su ritmo y su forma directa de jugar eran innegables. Los ojeadores lo habían estado siguiendo desde sus días en el Basilea, mucho antes de su traslado a Stamford Bridge. Entendieron el contexto de su lucha en el Chelsea: un jugador joven en una nueva liga, bajo un entrenador (José Mourinho) que quizás no utilizó plenamente sus fortalezas. El argumento era claro: Salah era un jugador diferente ahora, maduro, más seguro y listo para explotar.
Piénsalo: el Liverpool finalmente desembolsó 34 millones de libras por Salah. Ese mismo verano, el Manchester City fichó a Bernardo Silva por 43 millones de libras y el Chelsea trajo a Álvaro Morata por 60 millones de libras. El precio de Salah, en retrospectiva, parece una de las mayores gangas en la historia de la Premier League. Se puso en marcha rápidamente, anotando en su debut contra el Watford en un emocionante empate 3-3 el 12 de agosto de 2017. Al final de su primera temporada, había batido el récord de la Premier League de más goles en una temporada de 38 partidos con 32, lo que le valió la Bota de Oro y el premio al Jugador del Año de la PFA. Esa temporada inicial por sí sola validó cada gramo de convicción del equipo de reclutamiento del Liverpool.
Una Lección de Confianza en el Proceso
Klopp, para su inmenso crédito, escuchó. Absorbió los datos, revisó el análisis y, en última instancia, depositó su fe en su departamento de scouting. Es un testimonio de la estructura colaborativa que el Liverpool construyó bajo Edwards. Esto no fue un entrenador dictando términos; fue una asociación estratégica. Y dio sus frutos con creces. Salah ha marcado desde entonces 211 goles en 349 apariciones con los Reds, ganando todos los trofeos importantes disponibles, incluida la Liga de Campeones de 2019 y el título de la Premier League de 2020. Ha sido una fuerza constante, un máximo goleador y un icono global.
Aquí está la cuestión: aunque Brandt tuvo una carrera respetable, actualmente en el Borussia Dortmund, nunca alcanzó las alturas estratosféricas de Salah. Toda esta saga es un excelente ejemplo de por qué los clubes de fútbol modernos necesitan integrar el análisis de datos de vanguardia con el scouting tradicional. Confiar únicamente en el ojo de un entrenador, o en el sesgo histórico, puede llevar a oportunidades perdidas. ¿Mi opinión? Todavía hay demasiados clubes en Europa que dejan que el ego o los métodos anticuados dicten los traspasos, y consistentemente están dejando talento generacional sobre la mesa. El éxito del Liverpool con Salah no fue suerte; fue una planificación meticulosa y una voluntad de dejarse convencer por los números.
Salah volverá a marcar más de 25 goles la próxima temporada, demostrando una vez más que todavía le queda mucho en el tanque.